Archive for December, 2008

Bienvenidos

Sunday, December 14th, 2008

Martin Scorsesse, Henry Miller, Babe Ruth, Woody allen, Los Yankees, toda New York, Babilonia, Imperio, la ciudad que nunca duerme, I Love NY, Spike Lee, World Trade Center, Hip Hop, una ciudad de 170 idiomas y 5 distritos, Nueva Angulema, Nueva Amsterdam, Nueva York, cuna del Expresionismo Abstracto, cuna de Wall Street, Empire State, Estatua de la Libertad, Central Park, Rascacielos, la Esfera de Quens, montar en bicicleta y tomar taxi o metro, Aeropuerto JFK, el Abierto de Estados Unidos, El Guggenheim y el MOMA, la Gran Manzana, las Pandillas de Nueva York, El Desayuno en Tiffany´s, el Manhattan de Woody Allen, el Taxi Driver de Scorsese, el Manhattan Transfer de John Dos Passos, el New York New York de Sinatra, el New York de Sex and the City, el Nueva Nueva York de Futurama, el New York de Stanley Kubrick, el New York de Oliver Stone, el New York de De Niro y Al Pacino, el New York de Scissor Sisters, Notorious B.I.G, 2Pac y 50 Cent, el New York del New York Times, La ciudad para escaparse, para pertenecer al mundo y sentirte ajeno, para pasar un verano nada mejor que Nueva York. O al menos eso me dijeron y ahora estoy aquí. Desde Nueva York, Bienvenidos.

New York
Tompkins Sq. Park, 1967, foto del archivo George Eastman House Collection.

New York
E. 2nd Street, 1967, foto del archivo George Eastman House Collection.

Mucho tiempo lo busqué sin encontrarlo

Saturday, December 13th, 2008

Cuando Pablo me mostró la ruta de su tour, mis ojos se clavaron en el monumento a John Lennon: Central Park West con la calle 72. Cumplí parcialmente mi palabra y el fin de semana estuve ahí con Rodrigo. No era ni mejor ni peor a como lo había imaginado: Solo distinto.

John Lennon

Personas de todo el mundo lo visitan a diario, pero especialmente en los aniversarios de su nacimiento (octubre 9) y de su muerte (diciembre 8). Veinticinco (25) años después y siguen dejando flores y encendiendo velones. Todos disfrutamos del aroma de “The strawberry Fields”, un jardín que hace parte del monumento y cuyo marco son numerosas bancas con la placa que indica el nombre del donante. Aunque mi olfato es bastante malo, el olor del campo es diferente al de otros sitios del Parque Central: El aire parece estancado, pero se siente más puro.

Algunos escuchan las canciones de Lennon y uno que otro las canta en voz baja. Otros soñamos con hacer realidad su sueño de paz, que es también nuestro sueño. La mayoría disfruta observando la gente pasar. Yo quisiera estar en la mente de cada uno para conocer que pensamientos le inspira este monumento. No sabía como meterme en ellas, así que me conformé con reflexionar sobre la paz y me animé a tomar fotos.

Camarada

Friday, December 12th, 2008

Camarada se me volvió un estorbo porque mientras más conocía a los campesinos menos soportaba la vergüenza de verlos a ellos, que me doblaban en edad, en enfermedad, en equipaje, en trabajo, hacer el camino a pie desde el pueblo hasta sus lejanas veredas mientras yo, con menos de 20 años, lo hacia en ella. Así que cansada de cabestrearla decidí pagarle potrero muy cerca del pueblo y hacer mi recorrido a “pata ventiada”, con jornadas diarias de cuatro a cinco horas. Un niño de “buena puntería” tratando de matar pájaros con caucherame, me la dejó tuerta del ojo derecho. Mi novio se condolió y me ofreció cuidarla en su finca y “cogerle” cría.

camarada

Me había costado mes y medio de salario y dada su desvalorización por la falta de un ojo clave, era buena idea sacarle algún provecho, especialmente porque era una potranca con cierto “pedigree”, bien arrendada, de buena presencia y excelente para el galope. No resistí la idea de venderla y acepté. El mismo le buscó un buen potro y pagó el salto. Se puso muy bonita pero estando próxima a parir la mató un rayo. Cuando me dieron la noticia la lloré como a una hija. No tanto porque perdi chicha, calabaza y miel, sino porque la queria mucho. Fue mi unica companera por aquellos lejanos caminos y conversabamos largos ratos.

Las únicas fotos que tengo de ella son una cicatriz en mi frente y una radiografía del tobillo, fruto de dos caídas monumentales apostando carreras. La primera, el día que la estrené, cuando apenas estaba aprendiendo a montarla y no nos conocíamos bien. (Es en serio: El conocimiento entre bestia y jinete es indispensable). La segunda fue por orgullo: Juré que se podía cabalgar como el viento bajando la montaña por una carretera vecinal llena de piedras sueltas. Cuando me di cuenta que me iba a matar frené con tanta fuerza que reventé el estribo y salí por los aires. Sobreviví, por supuesto. Iba ganado con buena ventaja y alegue una fuerza mayor que invalidó la apuesta.

Es una de las razones por las cuales mis hijos me dicen loca. Claro que morirán equivocados: Eso es “nada” al lado de otras cosas que he hecho.