Qué suerte tan berraca la de mi generación! Nos condensaron en 50 años los desafíos más grandes y no contentos con eso, nos siguen agregando más y más, sin compasión alguna!
Nos tocó la píldora con las maldiciones de la iglesia. Tuvimos que asumir un segundo trabajo como mujeres productivas, sin descuidar la tarea de ser las primeras responsables de la educación de los hijos y sin abandonar otras dos, totalmente agobiantes: administrar el hogar y re-educar a nuestros compañeros, a quienes tuvimos que enseñarles que no éramos su mamá, sino su igual. Nada de esto le tocó a mi madre, ni a casi ninguna de nuestras mamás. Ellas tenían su puesto seguro, en la casa, lejos de la competencia laboral y confiadas en su papel de señoras principales, que era lo importante y lo que de verdad al final contaba. Ahora no sirve de nada!
Para variar, fue necesario aprender a diversificar la dieta, a entender eso de la pirámide alimenticia, a preocuparnos por el cuidado del cuerpo y la salud, a leer el Kamasutra y a hablar de sexo con nuestros pares y nuestros hijos. De niña la comida era la misma semana tras semana y dia tras dia, nadie se preocupaba por las vitaminas, uno se moria por voluntad de dios y el sexo era cosa de putas.
Para completar, en el trabajo tocó demostrar que además de poseer esa alma que nos había sido negada durante siglos, también teníamos cerebro. Y ese cerebro, aunque tuviera que ver con la vagina, no quedaba precisamente ahi. No fue una lucha fácil, mal que bien fuimos avanzado, aunque a veces dejamos en el camino un reguero de lágrimas y de segundos y hasta terceros maridos.
Cuando todo parecía aclararse, nos salieron con que había una Constitución y unos derechos que les permitían a nuestros propios hijos ir a las comisarías y defensorías de familia a denunciarnos porque no les dejabamos hacer lo que les viniera en gana, que dizque porque “los derechos de los niños son primero”. En mi infancia era absolutamente impensable hacer algo semejante. Bajo ninguna circunstancia estaba permitido desobedecer órdenes, aunque fueran claramente arbitrarias e injustas. Era la palabra de nuestros mayores y dudar de ella equivalia a un tiquete al infierno.
Y ahora, ya a punto de conquistar la dicha y la tranquilidad merecida, nos salen con que las comunicaciones son virtuales y todo, absolutamente todo, se hace a traves de Internet. Pero no el Internet sencillo que con tanta dificultad aprendimos despues de los 45. No, No, No, No señor! Cada día inventan un programa nuevo al que te tienes que suscribir si necesitas comunicarte con tu familia. Y tan pronto aprendes ese, llega la competencia y saca otro.
El mundo “virtual” sabe más de tus hijos y de tu familia que tú! Y parecen estar todos de acuerdo en que las mujeres de mi generación no hacemos parte de ese mundo. Por eso inventan e inventan vainas sin darnos tregua, obligandote a tener 500 “passwords” y a meternos en unos programas que no entendemos, que no estan diseñados para nuestro cerebro de los 50, que identifican a las personas con unos nombre completamente extraños y unas imágenes de locos. Mi hijo no es Federico sino astronautaperdido y en lugar de ver su foto, veo un bus viejo y varado que solo sirve para darle sombra a un perro. Y tiene una cantidad de proyectos que solo ahora descubro, despues de romperme la cabeza todo el dia tratando de entender que es eso de flickr, y como puedo organizar mis foticos. Uno de mis tantos sobrinos ya no es Dany sino ideafija y Carlos, otro de ellos, es unojofuerte y su foto es una gota de sangre. Igual sus amigos, que se llaman cinealoido y otros nombres y fotos que no logro comprender, y menos si trato de “twitter” para seguir la aventura en la que se embarcaron con mi hermano Camilo, en el proyecto 8ruedas.
No sé que hicimos, qué deuda estamos pagando. No se por qué quieren castigarnos y vengarse de nosotras. De mi generacion, que fue la pionera, que luchó por hacer realidad los derechos civiles, que batalló para que ellos y sus hijos heredaran tierra y agua en lugar de desolación, desierto y muerte. Mi generación, que abrió los caminos para que ellos pudieran avanzar e inventar todo eso. Y digo venganza porque se que si no aprendemos, en el futuro nos tocará depender de ellos en un todo y por todo. Nosotras, que peleamos por la independencia y les enseñamos a vivir en ella, condenadas a depender de ellos. O a aprender, y de nuevo con dolor.
Prefiero aprender. Es bueno el progreso, pero haganle mas despacio, porfa!
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la foto de daniel (ideafija) es la mitad de la cara de un loco, aunque es bien seleccionada (el loco está limpio), no deja de ser raro.
Bueno, a lo mejor es que somos una familia de locos. Ayer me uní al gemio y cambié mi foto de gmail, en la cual lucía mi mejor sonrisa y la “Lembranza de Bahia” que me regaló Fede, por el ojo de un conejo. También me identificaré con ese ojo en Flickr. Y aunque no recuerdo muy bien como lo hice, tambien quiero ese ojo DISCUS y en el “header” de mi blog.
Excusa? Nací en el año del Conejo. Pero existe la posibilidad que no haya envejecido, que siga siendo una adolescente, una desadaptada o simplemente la loca mayor. Por eso siempre he amado a los locos. Pienso que es mejor ser “loco” que un aburrido cuerdo. Así que tendremos que celebrar el ser parte de ese selecto gremio.
jajajajajajajaja, me rio demaciado leyendo tus crónicas porque se que mucha parte es cierta y nosotros tambien la vivimos. asi que estate el la linea de batalla con la tecnologia, cosa que no te atropellen las novedades sin el software indicado y luego me enseñas porque me declaro combeta (comoda+analfabeta). bueno, solo te pido que sigas siendo elsatobon, que busques un nivel de locura positivo, que tu alter (nativa) no sea contraria a Dios porque se puede ser un loco de Dios, gremio popular y amplio, donde siempre hay cobija, pan y vino. y que digan federico, daniel y carlitos si esas tres cosas no son necesarias…. he, he, he…?
jajajajaja!!! “Combeta”, de donde sacaste esa palabra? La usan allá? Es interesante…pero no seas combeta, estamos en el siglo 21 y tu hija será una mujer del nuevo siglo. ok?