Juegos Olímpicos del 2016: ¿Por qué Chicago perdió la sede?

Chicago perdió la oportunidad de albergar los Juegos Olímpicos del 2016 por la misma razón que Río de Janeiro la ganó: Por la intervención presidencial. Mientras los Obama fueron personalistas, arrogantes y soberbios, presentando la imagen del mundo con Chicago como centro, Lula fue grande en su humildad y mostró la proyección de Suramérica, Brasil y Río a los demás países y continentes. Además, el Presidente Obama y su esposa vendieron una historia personal, la de su sufrimiento, tenacidad y su ascenso individual, mientras Lula enfatizó en el clamor de 400 millones de sudamericanos y el derecho a la igualdad de los pueblos, haciendo hincapié en esa colectividad llena de pasión que goza, trabaja, y progresa cada día. Sin lugar a dudas, esta última fue una presentación acorde con la filosofía del olimpismo.
Para Michelle los juegos se abrían y cerraban en su vecindario. “Por eso estoy aquí hoy, pidiéndoles que escojan Chicago, que escojan América”.  Su vecindario, su ciudad, y por ultimo su país. Pero lo peor fue la presentación de los Juegos Para-Olímpicos como un homenaje a su padre, a quien con razón considera su héroe. Historia útil para mostrar similitud con el pueblo americano, pero inapropiada e irrespetuosa frente al Comité Olímpico Internacional.
En cuanto al discurso del Presidente Obama, hizo más énfasis en él, en su historia personal, que en el aporte de los juegos. En un discurso lleno de lugares comunes, usó las mismas parábolas y conceptos de la campaña en un escenario que no tenía nada que ver ni con sus raíces, ni con las razones por las cuales hizo de Chicago su ciudad adoptiva, o se enamoró de su esposa. Para empeorar las cosas, trajo a colación la multitudinaria manifestación que lo aclamo en Chicago el día de su victoria, para finalizar pidiendo que “Escojan Chicago por las mismas razones que yo la escogí hace 25 años”…”Les suplico que escojan a Chicago. Les ruego que escojan a América”, porque “nada desearía más que caminar unas pocas cuadras desde mi casa, con Michelle y mis hijas, y darle al mundo la bienvenida a mi vecindario”.
Ellos y Chicago. Ese fue el centro de la presentación. ¿Invocación a los principios olímpicos? Ninguna, salvo una ligera mención al espíritu olímpico para compararlo con el sueño americano. Es como comparar el agua con el aceite: Los principios olímpicos hablan de colectividad, de igualdad, de universalidad, del deporte como un derecho humano, y de la ausencia de cualquier tipo de discriminación, mientras el sueño americano promueve el individualismo, el trabajo duro de una persona para alcanzar sus metas.
El presidente Lula da Silva estuvo grandioso: Para él,  el asunto era nacional y por eso lo acompañaron líderes de todas las regiones de su país. “Les presento las esperanzas y sueños de más de 190 millones de brasileros, apasionados del deporte, apasionados de la vida, hombres y mujeres de todos los continentes: europeos, americanos, asiáticos, africanos”…Abarcó el sueño de toda la nación brasileña.
Y apeló una y otra vez a un principio fundamental: El derecho a la igualdad, a no ser discriminado como país. “De todos los países presentes, somos los únicos que no hemos albergado los juegos…Para ustedes, serán unas olimpiadas más, para nosotros, será una oportunidad de ser iguales”…”Esta candidatura no es solo nuestra, es de América del Sur, un continente con más de 400 millones de habitantes”. Y lo mejor: Con la fineza que lo caracteriza entrelazó la historia de los olímpicos con los logros del Comité, retándolo a aceptar un nuevo desafío: Expandir las olimpíadas a nuevos continentes, encender la llama olímpica en un país tropical. “Las olimpiadas pertenecen a todos los continentes, a todos los pueblos, a la humanidad entera”. Hizo énfasis en el desarrollo, avance y esfuerzo de todo su puebloaportando soluciones a los problemas económicos del mundo. De no ganar, el Comité hubiese perdido toda credibilidad. como colectividad unido en torno a un único objetivo y lo mostró cómo un ejemplo de libertad y democracia que ahora forma parte del G-20
Una vez más, el asunto se decidió por la política, que de manera inteligente y cuidadosa manejó el presidente  Lula. Me siento triste por Chicago, con una propuesta tan sólida, que a mi juicio, era mucho mejor que la de Río. Me alegra que se haya derrotado la prepotencia que mostraron los americanos, encabezados por el presidente Obama. Pero me preocupa Río, porque para mí tener la sede por primera vez en Suramérica está más allá del derecho a la igualdad. Es un asunto económico, e implicará unas inversiones que una economía emergente tiene que hacer sacrificando muchas veces el desarrollo humano y social de las clases menos favorecidas. Tendremos que tener un ojo en Brasil, para que de esta otrora utopía y ahora sueño, no se convierta en una pesadilla. Y un ojo en nuestro presidente Obama, para que entienda que no todo empieza y termina en él mismo.

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