Tres motivos para recordar esta fecha

Exactamente a esta hora, 2:00 de la tarde, este día, 6 de noviembre de 2009, se viven tres momentos que quedarán impresos para siempre en la mente y los corazones de millones de americanos:

El primero, por el dolor, la preocupación, el llanto que desencadena y las repercusiones hacia el futuro.

El segundo por lo contrario: La alegría, la camaradería, la fiesta, la multitudinaria celebración.

El tercero, por la esperanza de millones, lucha entre  dos fuerzas opuestas, dos visiones de cómo garantizar el acceso a servicios de salud de buena calidad y bajo costo.

El primero es la masacre en la base de reclutamiento militar de Fort Hood, en Texas, donde el Mayor Nidal Malik Hasan, de 39 años, psiquiatra de profesión, disparó contra sus compañeros matando a 13 de ellos e hiriendo a 30. Todos quieren saber que pasó, y por qué, y se aventuran a dar explicaciones de lo sucedido. Indagan en el detalle, comparten sentimientos, y sacan conclusiones, aun sin tener información completa sobre los hechos.

El segundo, la victoria de los Yankees, el popular equipo de la ciudad de Nueva York, que por 27ª vez ganó la Serie Mundial de Beisbol, al vencer a los Phillies 7 a 3 la noche del miércoles 4 de noviembre. Más de 600 mil personas salieron a la calle a aclamar al equipo, mientras toneladas de confetis y aleluyas caían de los altos edificios que bordean el llamado Cañón de los Héroes, desde Battery Park hasta City Hall, donde se les rindió un homenaje y cada uno recibió las llaves de la ciudad de manos del ahora re-electo alcalde, Michael R. Bloomberg. Hoy, todos nos convertimos en fanáticos del equipo, vestimos su camiseta, gritamos, soportamos el intenso frio, los empujones, estrujones y la larga espera.

En cuanto al tercero, mientras los demócratas de la Cámara de Representantes tratan de alinear y garantizar el voto de su bancada a favor de un proyecto que incluye la llamada “Opción Pública”, que no es otra cosa que una agencia gubernamental prestando el servicio para garantizar que haya más competencia, se disminuyan los costos y se aumente la calidad, los republicanos tratan de dilatar la votación, programada para este fin de semana. Con ello buscan alinear a su favor a algunos demócratas que no desean votar a favor, bien porque se incluyen fondos para pagar abortos, o bien porque se niegan para lo mismo.

La masacre ha levantado serios cuestionamientos. No sólo sobre el derecho a comprar y a tener armas, ni sobre los procedimientos del ejército para reclutar y tratar a su personal. Va más allá: cuestiona la presencia de las tropas americanas en Iraq y en Afganistán y pone al presidente en una difícil disyuntiva ante el pedido de aumentar las tropas en Afganistán.

La celebración de la victoria Yankee se cuestiona por el millonario costo del desfile, teniendo en cuenta que la ciudad enfrenta un crecido déficit y que el desempleo aumentó al 10.2%, la cifra más alta de los últimos 27 años. Preocupaciones que los neoyorkinos ponen a un lado cuando de celebrar se trata, más en una ocasión como esta. Por eso, muchos padres faltaron al trabajo y muchos hijos al colegio. Estaban en el desfile.

Donde la batalla continúa es en el campo de la reforma a la salud. Ayer, mientras miles de manifestantes liderados por los republicanos se apostaron al frente de la Casa Blanca para exigir que se enterrara el proyecto de reforma, el presidente Obama logró el apoyo de dos importantes organizaciones: La Asociación Médica Americana y la Asociación Americana de Jubilados. Fuerte empujón al proyecto, pero no suficiente para dirimir la disputa interna entre los propios demócratas, más interesados en conservar su puesto en las elecciones del 2010, que en remediar un problema endémico, que sin lugar a dudas afecta a los más pobres y conduce a la nación a una bancarrota aún más profunda.

Todo un mismo día. A una misma hora. En un mismo momento. Y mientras unos lloran, y los otros ríen, los terceros nos ponen desesperados mensajes en nuestros teléfonos y correos electrónicos pidiéndonos llamar a nuestro representante en la Cámara para pedirle que apoye el proyecto, que dicho sea de paso, reunificó las posturas de los tres comités. Apenas lo hacemos, nos piden una donación para seguir peleando, ya que estamos más cerca que nunca de la tan ansiada reforma. Y una vez hecho esto, nos envían un correo dándonos las gracias, con un anexo bastante especial: El formato para que le comentemos a nuestros familiares y amigos lo que hemos hecho y para que les requiramos hacer lo mismo.

Así es la vida aquí. En muchas dimensiones al mismo tiempo. Tres momentos diferentes que harán parte de la historia.

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