De lo que me arrepiento
Acostumbraba decir “De nada”, todo lo haría de la misma manera. No es cierto, especialmente cuando se mira desde la distancia y desde la edad. Así que si me arrepiento de dos cosas, que se convierten en una sola: Morales.
Con él entre en un mundo desconocido al que anhelaba pertenecer. Al mundo del arte. Con él aprendí que la vida, además de trabajo, tenía placer. Pero me dejé llevar por un placer vacío, el del alcohol. A él lo consumía y a mí casi me arrastra a su mismo infierno.
Yo misma era tan pobre ante mis ojos, que me doblegué a su voluntad, creyendo que con eso lo hacía feliz, lo retendría para siempre, y yo misma sería feliz. Qué equivocada estaba! Cómo pude meterme esa mentira tantos años, es algo que todavía no comprendo. La soledad, la baja autoestima, mi infancia desgraciada y triste.
Al fín se hizo la luz y me percaté que, además de caminar en aguas cenagosas, estaba perdiendo a mis hijos. Mis hijos, más importantes que yo misma. Mis hijos, que eran mi faro y mi razón de ser. Ese par de jóvenes que siempre han respaldado mis locuras, que nunca me han rechazado, que me han ayudado y perdonado todo, que me quieren incondicionalmente! No podía perderlos…Era hora de pasar al otro lado. Y lo hice! No fue fácil, y cuando creí que no lo lograría, cuando estuve dispuesta hasta a terminar mi vida, allí estuvieron ellos dos ayudandome y mostrandome el camino. Lo demás es historia, y ahora tengo cosas que reparar. Bastantes!
La primera: El hábito del cigarrillo en Fede. Relación con Morales? Toda. Aparte de que él era un fumador empedernido -aunque al final fue capaz de superarlo- me enseño a embriagarme. Y bajo los efectos del alcohol, una noche, en la carpa de las estrellas del Festival Internacional de Teatro de Bogotá, me dió mucha risa descubrir que mi hijo fumaba…risa…solo risa…Y decidí que debía respetar su deseo porque era “un vicio menor”, nada grave y el único que tenía ese crisol de mis ojos, y no valía la pena molestarlo por eso. “La vida es tan dura, que no vale la pena amargarsela a él por algo tan insignificante”, fue mi respuesta a la familia. La aprobación materna es bien importante! Y ahí está el resultado.
Ummmm. Error. Monumental error! Error que se acrecienta con los días. Error que me quita el sueño. Si, es que mientras más a flote sale su talento como fotógrafo, su calidad humana, más se hunde él en un vicio que mata. Así que una vez más se hace la luz y mientras me quede vida, trataré de disuadirlo y no descansaré hasta ayudarlo a dejar el vicio.
Nada fácil, ni para él, ni para mí. Pero lo lograremos, juro que lo lograremos. Asi que este blog tendra una página de salud dedicada a que mi hijo deje de matarse lentamente. Aprenderemos juntos muchas cosas que a lo mejor le ayudaran a otras personas.
Hable de dos cosas y desarrollé una. La segunda se relaciona con “vivir dentro del presupuesto”, gastar con sentido. Algo que me arrepiento no haber aprendido ni enseñado, y que amenaza de vida de mi hija, como en otro tiempo amenazó la mía. Así que desarrollaré otra página: Manejo del presupuesto y aprendizaje del ahorro. Si, crealo o no, se relaciona Morales y con la depresión. Será interesante y hasta divertido destruir nuestros fantasmas. Bienvenidos a bordo!