Participar activamente en política ha sido un compromiso para con mi pueblo y para conmigo misma. Pero dejé de hacerlo porque en Colombia solo existen el negro y el blanco: “Si no estás con el establecimiento, estas contra él”. Si estas contra él, eres comunista. Si eres comunista, le hago un favor a la sociedad si te mato. Política de exterminio que a través de los años la principal agencia de investigación del estado, el DAS, ha impulsado, fortalecido y apoyado de manera explícita, hasta el punto de dictar cátedra clases explicando “por qué matar comunistas no es delito”.
Nunca debemos olvidar que los paramilitares son hasta ahora responsables de desaparecer a 29.484 personas, y de contribuir con la guerrilla al desplazamiento forzado de 3’163.889 colombianos, acorde con lo confesado en estos dos últimos años por ellos mismos. Como tampoco olvidaremos que en sus versiones libres hacen hincapié en que “su obligación moral era matarlos” -a los comunistas o sospechosos de serlo-, pero la de las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional y la del Das eran protegerlos.
Ahora, lejos de su alcance de estas fuerzas, vuelvo a ser políticamente activa, y en favor de la legalidad, de la Constitución Política de Colombia que de manera clara e inequívoca establece, en su
No comparto muchas de las ideas del profesor Antanas Mockus, pero su programa tiene unos puntos fundamentales que me hacen jugármela por él: La lucha contra la corrupción, y el respeto a la vida. Puntos que sacó adelante las dos veces que fue alcalde de Bogotá.
Si, es cierto que no sacó la votación esperada. Es cierto que las encuestas predicen que va perder por amplio margen. Pero pondré mi granito de arena para que ello no suceda, y sola o con la ayuda de quienes también lo apoyan en el área tri-estatal, estoy dispuesta a hacer publicidad, y a convencer a algunos.
Por eso decidí ponerme un cartel, y convertida en pancarta humana, recorrer algunos puntos de la ciudad. El primero fue la Quinta Avenida, el segundo, el Carnegie Hall, donde una multitud de latinos nos reunimos el viernes a escuchar a Silvio Rodríguez. Aquí estoy:
Si, tras esa máscara de mimo estoy yo!
No fué fácil. Escribí porque creo que él es el mejor, lo imprimí para poner en la pancarta y repartir entre quienes me preguntaran que quería decir. Esta es la historia
No más pueblos como El Bagre
Y a eso los invito: A apoyar esta opción distinta, amante de la vida, de la cultura, de la educación, y que rechaza esa argumentación mafiosa tan común en nuestros días de que “El fin justifica los medios”. No todo vale, pero divulgar las ideas si paga.
A una cuadra escasa de uno de los principales puestos de votación en Nueva York, Queens, Escuela 69, Avenida 37 No. 77- 02, 11372, la campaña de Juan Manuel Santos tenía a un grupo dedicado a indicarle a la gente que solo Santos podía salvar a Colombia, y por esa razón, un grupo importante de colombianos notables le habían dado el respaldo a su candidato. Apoyaban su afirmación con esta postal:
Si, todos son notables y conocidos
En la foto aparecen Shakira, Pararroyo, Cochise, Juanes, Fernando Botero, Ingrid Betancur, Carlos Vives, García Marquez, entre otros. Juanes apoyó a Mockus, y exhortó al pueblo Colombiano a votar con independencia. García Marquez no tenía la cédula inscrita. No se que pasó con los demás, pero sería bueno investigar.
Pero la calumnia no para ahí. El reverso de la tarjeta tiene un encabezado: Conozca el horror y la barbarie de estos terroristas contra los colombianos. A continuación, las fotos de Alfonso Cano, el Mono Jojoy, Piedad Córdoba, Gustavo Petro, y Rafael Correa, seguidas con la historia de como muere un niño a causa de una mina, y una foto desgarradora de lo que le pasó. Es cierto, eso fue producto de una acción terrorista. Pero los únicos responsables de ello son Cano y el mono Jojoy. Meter a los demás es faltar a la verdad, por decir lo menos. Y no los estoy defendiendo, ni soy terrorista. Solo pienso y voto a conciencia, no por miedo. Vean la propaganda:
Con dañina intención, califican de terrorista y ponen al mismo nivel de las Farc a Petro, Correa y Piedad y Chavez.
Así ha sido Uribe. Santos es peor: Al igual que el expresidente Bush y los republicanos en aquí -USA-, a falta de argumentos, de programas y propuestas claras, imponen el miedo, usando la mentira, la inexactitud, y la trampa. Pobre Colombia!
El triunfo del Partido Verde. De no esperanza hace 3 meses, somos ahora la segunda fuerza electoral de Colombia, por encima de los partidos tradicionales. Y vamos para segunda vuelta, dispuestos a triplicar el número de votos y a elegir a Antanas y a Fajardo para la presidencia.
Pero hubo detalles que enamoran: Para empezar el día, Gilma, voluntaria de la campaña, nos hizo el honor de compartir su cocina y nos preparó a todos los que estabamos trabajando por este sueño, un delicioso desayuno. Lo mejor fue ese generoso gesto de dejarnos compartir su casa y su cocina, a nosotros, en su gran mayoria desconocidos y desconocidos para ella. Esa es mi gente, la gente de nuestra campaña. La gente que confia, que cree y que enseña a confiar. Gracias a Gilma y a las miles de Gilmas que a lo largo y ancho del mundo hicieron posible estos 3’120.716.
Y aunque no tuvimos una afluencia masiva, si se vio nuestra presencia.
Pero quienes fuimos, lo hicimos convencidos de estar trabajando por la Colombia que soñamos
El entusiasmo de los Verdes, todo el día a pleno sol, y con 90 grados de temperatura. Gracias a miles como ellos, tambien somos la segunda fuerza en Nueva York.
Dando instrucciones
La amabilidad y profesionalismo de la mayoria de los jurados.
Hicieron más amable este duro día de trabajo
El análisis al terminar la jornada, señalando los aciertos y los errores, y el propósito de todos de trabajar más duro, para conseguir el triunfo final. Lástima que por hablar tanto, no tomé una foto del grupo.
En el debate presidencial de ayer, el profesor Mockus mencionó la cultura de la violencia que por décadas ha estado presente en Colombia, y se refirió al papel de telenovelas como “El Capo”-que en lo adelante solo me merece minúsculas-, como vehículo transmisor de la misma. El Dr. Casas se mostró tan sorprendido, que preguntó: ¿“Telenovelas como el capo no estan sirviendo?”, haciendo alusión a la discusión que se ha tenido en la Wradio, donde tanto él como Julio Sánchez Cristo han resaltado lo bien hecha de la serie, y han preguntado si de verdad ayuda a entender el problema del narcotráfico. Mockus replicó que vio los últimos capítulos y se sintió desilusionado.
Yo lo estuve desde el primero. Nunca he creído que los derechos que nos niegan deban obtenerse matando a quienes lo hacen.
Es cierto que tenemos una larga historia de violencia, de narcotráfico, de corrupción. Pero también lo es que los medios de difusión masiva la difunden y apoyan pensando solo en el rating, en hacer dinero. Y para ello no importa el contenido de la serie, solo importa que esté bien hecha, que sea exportable. Y en Colombia, con ese gran talento que tenemos, se están haciendo buenas series, si de producción, actuación, y dirección se trata.
Pero el fondo es tanto o más importante. Si nos dedicamos a aplaudir las nuevas series por la forma, sin darnos cuenta de cómo el fondo está afectando nuestra imagen e influenciando nuestra sociedad, estamos borrando con el codo lo que hicimos con la mano, con un alto costo y un grandísimo esfuerzo. En nuestra cultura de “Todo se vale” los canales hacen concursos, rifas de quinientos mil y de un millón de pesos para incrementar el rating y mantener una audiencia cautiva a las series mafiosas. Como resultado, miles de personas, especialmente jóvenes de Colombia y de la comunidad latina en Estados Unidos, admiran al capo, a Rosario Tijeras, a las pre-pago, y desean ser como ellos. Lo dicen abiertamente a través de Facebook y otras redes sociales. Ven el programa con sus hijos menores sin ninguna restricción. Otros no tan jóvenes, declaran que el capo es su serie o película favorita. Y no son personas ignorantes, no. Algunas son mis amigas o familiares, todas con carreras universitarias y extensa formación social. Personas privilegiadas de la sociedad, no marginadas, que admiran a estos criminales, no a los actores por su trabajo en la serie. Creen, y así me lo han dicho, que estos personajes encarnan la lucha contra un estado que excluye, que niega oportunidades. Y a diario veo como ese lenguaje mafioso está más y más extendido.
Es bien extraño que miles y miles de colombianos se expresen en contra de Piedad Córdoba aduciendo que “hace campañas en contra de Colombia”, cuando habla de los paramilitares, masacres, desplazamientos, falsos positivos y todas las cosas horrendas que han hecho nuestros gobiernos desde hace dos siglos.
Pero guardan silencio y aplauden ésta y otras telenovelas similares que, faltando a la verdad, nos pone a los colombianos como partícipes, patrocinadores e impulsores de toda clase de crímenes, dispuestos a todo con tal de conseguir dinero, convenciéndonos que el dinero “rápido” y “fácil” es la única opción para progresar, y que con un par de tetas alcanzamos mayor reconocimiento. “El estado es corrupto y eso justifica que lo compremos”. “El estado me negó atención medica para mi hijo, y eso justifica que mate para robar”. No se contemplan las opciones legales que a pesar de ser difíciles, seguimos muchos miles de colombianos. No se hacen series sobre los millones de madres y padres solteros, cabezas de familia, que además de trabajar y de levantar a sus hijos, van a la universidad en busca de un titulo que les permita obtener el anhelado reconocimiento.
Dirán que la moraleja de esas telenovelas mafiosas nos lleva a concluir que el crimen no paga. Pero se olvidan de que para llegar a esa conclusión deben pasar 80 o 100 capítulos durante los cuales hay que cometer toda clase de delitos y escuchar a los protagonistas decir una y otra vez que no tienen otra opción. Me pregunto, que permanece más en la mente de las personas, si estas actuaciones y frases repetidas hasta el cansancio o las fatales consecuencias que sufren los criminales, y que se relatan en los 4 o 5 últimos capítulos.
En Colombia, a diferencia de la televisión hispana en Estados Unidos, siempre se han mostrado las series más famosas de aquí. Ahora aquí las series más famosas, en especial las de Fox, que se alió con RCN para producir el capo, también se basan en que “todo se vale”: en nombre de la seguridad nacional, Jack Bauer tortura y mata a sangre fría, buscando información para evitar actos terroristas. O Gregory House maltrata a los pacientes para encontrar la enfermedad.
Las telenovelas y las series son importantes vehículos de cambio y transformación cultural.
Hecho de menos series como “La familia Ingals”, o los Waltons, que centrándose en la vida familiar, en las lucha que familias de escasos recursos y muchos sueños debían enfrentar para salir adelante, divertían, entretenían y enseñaban. Sí, esas series ganaron amplias audiencias y numerosos reconocimientos. Y a muchas familias nos ayudaron a educar en los verdaderos valores, en esos que ahora estamos perdiendo, y que de no hacer nada serán letra muerta o inexistente para las futuras generaciones.
Ese tipo de historias son las que anhelo volver a ver en la pantalla. Con libretos modernos, con redes sociales, pero enseñando que vale la pena luchar, soñar, trabajar duro para conseguir lo que se desea. Y como bien dice Mockus, tenemos talento de sobra para hacerlo. Solo falta ese cambio de dirección, ese mirarnos a nosotros mismos y conocer para donde vamos.
Eso es lo que sueño para Colombia. Espero que el profesor Mockus si haga algo al respecto.
Cuando navego por Facebook siento el mismo dolor de estomago que me producen los artículos sobre la violencia en mi país. Antes de vincularme, tenía la idea de que era una especie de “Gran Hermano”, tal y como Orwell lo describió en 1984. Ahora, con solo tres días de afiliada y muchas horas navegando, me doy cuenta que la realidad supera esta y toda otra fantasía al respecto. Antes, me parecía que era solo una intromisión en las vidas privadas. Ahora sé que es una muy efectiva forma de espiar y de permitir que nos espíen. Gratis. Con pleno consentimiento y conocimiento. Sin castigo. Sin derecho a recompensa.
Como seres sociales, tenemos múltiples relaciones. Como humanos, pensamientos, opiniones, intereses, deseos. Cada día tenemos más experiencia, mejor capacidad para decidir y juzgar, mayor información para opinar. Y nuestras opiniones, valores, relaciones, van cambiando. Y la red tejida alrededor del duro proceso de crecer nos protegía. Con las redes sociales estamos renunciando a esa protección. Estamos totalmente desnudos e indefensos ante el mundo.
Algunas personas usan las redes de una manera más sabia, seguramente porque tienen mayor experiencia e información. La usan en su beneficio, para publicitar su trabajo y hacer conexiones que les ayuden a ampliar su base. Pero, lamentablemente, no la mayoría.
El crecimiento de Facebook es impresionante:
400 millones de personas registradas.
200 millones, la mitad, nos conectamos a diario, según la compañía.
500 billones de minutos por mes, gastamos los usuarios en el sitio.
600 mil usuarios nuevos cada día.
700 millones de fotos y 4 millones de videos son subidos cada mes.
13 millones de usuarios actualizan su status cada día.
Y esa mayoría creciente de usuarios son jóvenes, que dicen sin ambages lo que sienten y lo que piensan, que exponen ante el mundo su ingenuidad, o falta de valores, o confusión. No sé qué nombre pueda darse a los 569,442 seguidores que ayer, a las 4:30 de la tarde, tenía esa parodia de lo peor de Colombia llamada “El Capo”. Para no citar sino uno, de los miles de ejemplos que pude ver a través de los amigos de los amigos de los amigos de algunos de mis amigos y familiares. Una mirada a este gráfico del NYTimes nos da la idea de las miles de interconexiones que se hacen a nuestras espaldas, solo porque aceptamos una simple aplicación en cuya letra menuda, generalmente en ingles, autorizábamos el uso indiscriminado de la imagen y/o comentario.
Menos mal que he madurado lo suficiente para no compartir demasiadas estupideces, de esas que comúnmente todos cometemos. Y que inicié mi página con mi propia configuración, asegurándome de hacer listas de “muy familiares”, “otros familiares”, “amigos” y “trabajo”, y bloqueando la opción predeterminada de compartir con los amigos de los amigos de mis amigos. Una inversión de tiempo que, sin duda, me evitará muchos problemas
No voy a renunciar Facebook, a menos que se cree otra red más segura y privada. Como la que están tratando de crear cuatro jóvenes neoyorkinos a través de su proyecto Diáspora.
Before starting to use Facebook, I am been trying to understand how to use it, which must be keep it private, and what is wise to make public. No long time ago, it was an easy distinction. Not anymore. Even though I do not have any skeletons in my closet, this issue is very important to me. Perhaps it is just a reminder that I’m growing up. I don’t know. But one thing is sure: Along the way, I have to learn how to use Facebook, and the difference between private and public on the web. If I don’t arrive at this train right now, I’ll be behind of everything, especially of all my good friends, and I just do believe it is important to be in touch with them. I am wondering if I can get it. Everything is evolving and changing, we have to adapt to it, every single day, even though it will not be easy.
So, I followed some instructions, especially from this article, written by Sarah Perez on ReadWriteWeb and published by The New York Timeson January 20, 2010. Take five minutes to read it, and you don’t feel sorry tomorrow.
No se preocupe: quiero decir que…
Antes de empezar a usar Facebook, estuve tratando de entender cómo hacerlo, así cómo qué debe conservarse en privado y qué es prudente hacer público. No hace mucho tiempo, era fácil encontrar esa la diferencia. Ya no. Aunque no tengo cosas que ocultar, este asunto es muy importante para mí. Quizás es solo un recordatorio de que envejezco. No lo sé. Pero una cosa si es segura: A lo largo del camino no sólo tengo que aprender a usar Facebook y otras redes sociales, sino a encontrar la diferencia entre lo público y lo privado. Si no me monto a este tren ahora, quedaré atrás de muchas cosas, especialmente de mis buenos amigos y creo firmemente que es muy importante estar en contacto con ellos.
Me pregunto si lo lograré, y me respondo que con mi testarudez, perfeccionismo y persistencia, no solo lo haré, sino que terminaré enseñando a otras personas. Compartir conocimientos es una de mis pasiones.
Así que si no quiere tener problemas con sus futuros empleadores, amigos, funcionarios gubernamentales, y otros, lo mejor es que saque un poco de tiempo para que aprenda a configurar su Facebook de manera que sea usted, y no el programa, el que decida qué compartir y con quién.
Este video, aunque no es tan claro como uno quisiera, le puede ayudar a configurar su página. Lo importante es tener en cuenta que, gracias a la presión por mayor privacidad, Facebook hizo una serie de cambios que nos permiten cambiar la configuración inicial, que por defecto, tiende a ser bastante pública. No haga caso a la configuración que ellos recomiendan, le sorprenderá saber que si lo hace, le está dando a Facebook el derecho a publicitar toda su información privada, incluyendo todas sus actualizaciones, fotos, enlaces compartidos, entre otros, a lo largo y ancho de la autopista web.
El mejor consejo: Tómese 5 minutos para proteger su privacidad. No se arrepentirá.
Por supuesto que votaré por Antanas Mockus para presidente de Colombia. Pero no porque me deje llevar por el fenómeno común en mi país, de “madurar los aguacates a punta de prensa”. Lo hago porque desde que fue alcalde de Bogotá por vez primera, creí en su proyecto, me alegré con su victoria, defendí su larga espera para empezar a gastar el presupuesto, y envidié a Bogotá como nunca antes había envidiado a ninguna ciudad.
Desde Medellín entendí la profundidad de un mensaje aparentemente tan simple como “todos ponen”. Si, es cierto, para salir adelante todos debemos aportar algo. Lema que trabajó durante su administración al punto de lograr que 60 mil bogotanos voluntariamente pagaran un 10% más en impuestos. Un gran logro, habida cuenta de la falta de sentido de pertenencia que antes de él había caracterizado a gran parte de los bogotanos.
Cuando el desastre por el rompimiento del acueducto que pomposamente había inaugurado Pastrana durante su administración, fue actuación fue sorprendente: Redujo el consumo de agua e incentivó el ahorro de la misma en proporciones nunca antes logradas en ninguna ciudad y que se convirtieron en un ejemplo que se estudia en todas las universidades del mundo. Y lo hizo usando todo tipo de métodos, desde conferencias y estadísticas hasta en propagandas donde él mismo actuaba enseñando a soltar el sanitario “solo al hacer lo grueso”, o “enjabonarse con la ducha cerrada”. No solo evitó una crisis sanitaria de proporciones inimaginables, sino que terminó suministrando agua potable a la totalidad de los hogares, cuando solo el 79% de ellos la tenían, y alcantarillado al 95%, cuando solo el 71% poseían ese servicio básico. Así que además de demostrar la eficacia de sus métodos pedagógicos, mostró como utilizar los recursos públicos de manera eficaz y eficiente, favoreciendo a la población más necesitada, que careció de ellos por años.
Su mensaje televisivo “entregue las llaves” llamó la atención sobre un problema que pasaba inadvertido en Colombia, a pesar de ser responsable de más de la mitad de las muertes violentas en el país. Su campaña por el respeto a la vida, en la cual, como parte de un ejercicio pedagógico, los jóvenes salían de una tumba, fue una enseñanza que con seguridad quedó grabada en muchas mentes, a pesar de la campaña que en su contra desataron los medios de comunicación. Esto sin mencionar los más conocidos ejemplos acerca de su utilización de los mimos como herramienta para enseñar un mejor comportamiento en la vía pública, sus campañas de educación ciudadana, su gabinete más técnico que político, su gobierno moralizador, su obstinación para sacar adelante un plan de desarrollo a largo plazo, aun en contra de la voluntad del Concejo Municipal, plan que sentó las bases para las mejoras al transporte y la construcción de una verdadera red de bibliotecas, como eje del avance en la educación, proyectos que se hicieron realidad en el gobierno de su sucesor Enrique Peñalosa, y que él continuó y completó en su segundo período como alcalde.
Si, votaré por él. Pero no por las cosas maravillosas que hizo en el pasado y que principalmente sirvieron a Bogotá, aunque es innegable su influencia en el ámbito nacional. Lo haré por lo que él y su equipo pueden hacer por Colombia. Su plan de gobierno reúne lo que más necesita la Colombia que anhelo: Respeto a la ley, a la vida, a las opiniones y personas diferentes, a los recursos públicos. En Colombia tenemos la costumbre de sacar una nueva ley para cada problema, sin pensar que ya esa ley existe y que, en caso de no existir, nuestra Constitución tiene un amplio marco de derechos y de deberes que deben guiar nuestro accionar como ciudadanos y nuestras relaciones con otros, sean ellos organizaciones, personas o países, en todas las ocasiones y situaciones imaginables. No hay que crear nuevas leyes ni cambiar la Constitución. Hay que conocer y respetar las que ya existen, lo cual empieza por entender que hay una justicia que debemos rescatar y respetar, que tiene que funcionar y cumplir su cometido. Que existen los jueces y los procedimientos. Que si todos buscamos hacer justicia por propia mano, nunca saldremos de la cultura del irrespeto a la vida, a la propiedad, y a los derechos ajenos. Debemos entender, de una vez y para siempre, que la delincuencia de las Farc no puede combatirse con la delincuencia de los paras o de los organismos oficiales, ni con el silencio cómplice de funcionarios o ciudadanos. Mucho menos pagando dinero a unos bandidos para que cometan un acto mayor de bandidaje, como se hizo con Rojas. Así como en el Oeste norteamericano valientes alguaciles dieron la vida protegiendo el derecho constitucional de los delincuentes a “tener un juicio justo”, enfrentándose muchas veces a multitudes que deseaban hacer justicia por mano propia, así en Colombia necesitamos entender que la ley no es letra muerta, que hay que acogerla y respetarla. Y Mockus nos enseñará eso, si tenemos la sabiduría suficiente para elegirlo y para acompañarlo en la tarea.
Porque ese es el verdadero problema. Ahora, como va ganando terreno en las encuestas, muchos se unen al tren de la victoria, sin saber ni a que se adhieren, ni que para hacerlo posible se necesita el apoyo permanente de la comunidad. Así que mi invitación no es solo a votar por él, es a algo más permanente y difícil: a acompañarlo durante su gobierno, a apoyar las medidas que tome, a entender y a difundir sus propuestas. Un presidente no es dios ni puede hacer milagros. La transformación que él plantea requiere trabajo, mucho trabajo.
Empecemos ese trabajo uniéndonos, como voluntarios, a la campaña. ¡Si se puede! Yo ya lo hice, y aquí, desde Nueva York, pondré mi granito de arena para ayudar a construir una Colombia mejor. Recordemos que el poder nunca concede, y en unos pocos días toda la maquinaria estará unida, como una sola fuerza, en su contra. ¡Si se puede! Y esta vez, ¡lo lograremos!
Era lo corriente hace miles de años, cuando se respondía una ofensa con otra ofensa similar o mayor. Pero aparecieron los derechos, entre ellos el debido proceso, el juicio justo, los códigos y leyes. Todos suspiramos tranquilos y felices, y lo registramos como la superación de la barbarie y el arribo de la civilización.
Mis profesores de derecho insistían en que
“La ley se creó para evitar injusticias, y especialmente, para contener la violencia”.
Todos creemos en ese principio universal que enseña que
“La violencia engendra más violencia”.
Es una verdad tan general que está incorporada en nuestras conciencias, que va más allá de la ley. El debido proceso debe ser respetado por todos, sin excepción alguna. Por los países y los ciudadanos.
Cuando no sucede, los estados tienen derecho a perseguir a los detractores, a capturarlos, y a iniciarles el juicio legal convenido por la sociedad, que no incluye la tortura y mucho menos la muerte. Para eso EXISTE la ley y todos esperamos que se aplique en debida forma. Pero algo muy malo está sucediendo y a lo largo y ancho del mundo se escuchan ciudadanos agraviados hablando de hacer justicia por mano propia, pero no la justicia legal, sino la ilegal, la “incivilizada” y obsoleta “Ley del Talión”, que creíamos estaba superada por la historia. Los medios la llaman “ajuste de cuentas” entre bandos enemigos. Y ahí empieza a enredarse todo porque no es un ajuste de cuentas, es un homicidio agravado y premeditado. Así de simple, así se llama y así deberíamos referirnos a este tipo de situaciones:
“Una banda criminal asesinó a 12 personas cerca a la frontera entre Méjico y Estados Unidos. Se trata de un homicidio agravado y calificado, originado en presuntas disputas por drogas”.
Decir que “En un ajuste de cuentas fueron asesinados 12 ciudadanos” es hacer eco a ese lenguaje mafioso que está recorriendo el mundo.
Pero lo peor es que ese lenguaje mafioso, tolerado por los medios, se apoderó de los jefes de estado. No solo de quienes han sido relacionados con grupos paramilitares como el Presidente Álvaro Uribe, quien en los llamados “Consejos Comunitarios” ordena públicamente a las fuerzas del orden que salgan a “acabar” con el enemigo. Frase que ha repetido una y otra vez a lo largo de estos casi 8 años de calvario, sin reflexionar sobre su papel como cabeza de estado.
Porque una cosa es que un delincuente diga que va a “acabar” con otro, a que lo diga un presidente. El delincuente piensa como delincuente, tiene el delito en su cabeza, es su principal idea. Un presidente no. ¿O sí?
Este lenguaje mafioso común en Uribe, se le contagió a Vladimir Putin, el primer ministro ruso, quien después del horroroso atentado de este lunes, aseguro que “acabará” con los terroristas, que los “destruirá” a todos. Hay una gran diferencia entre combatir al enemigo, derrotarlo, y capturarlo, y matarlo. Pocas veces será necesario matarlo, y solo cuando es en defensa de la vida de quienes tratan de derrotarlo. Solo unas pocas veces. Por excepción, no como regla. Poquísimas veces, si actuamos conforme a los principios universales que tanta sangre costó instituir.
Registro con asombro como ahora esto se ha invertido y sólo en contadas ocasiones se toman prisioneros. La regla corriente es “acabar” con todos. Hacer justicia por propia mano. Así como debe rechazarse y condenarse a los civiles que lo hacen o tienen intenciones expresas de hacerlo, con mayor razón la comunidad internacional debe rechazar de plano esta conducta, antes de que sea demasiado tarde.
Los presidentes o altos dignatarios no deben ordenar “Acabar con el enenigo”. su orden debe ser combatir y capturar. La justicia por mano propia trae dolor, vergüenza y mayor violencia a quienes la aplican y a sus pueblos.
El presidente Obama anunció esta tarde, en un hangar en la base Andrews de la Fuerza Aérea, que tomará la difícil decisión de autorizar la perforación en busca de petróleo y de gas en parte de la costa Atlántica, desde la punta de Delaware hasta la Costa Central de Florida, así como en la costa norte de Alaska y al este del Golfo de Méjico, haciéndolo “de una manera que proteja las comunidades y proteja las costas, especialmente las aéreas que son vitales para el turismo, el medio ambiente y la seguridad nacional”. El plan balanceará la necesidad interna de nuevos recursos de energía y los recursos naturales de Estados Unidos, para lo cual empleará nuevas tecnologías que reduzcan el impacto de la exploración petrolera.
Dejó en claro que era una decisión seria, tomada después de un largo año de análisis liderado por Ken Salazar, el Secretario del Interior, y Carol Browner, Directora de la Oficina Energía y Cambio Climático de la Casa Blanca, entre otros, y que no afectaría aéreas vitales para el medio ambiente, tales como la Bahía de Bristol, en Alaska.
Anticipándose a quienes criticarían la medida por ser innecesaria y causar daño al medio ambiente, enfatizó en su discurso que “este anuncio es parte de una estrategia más amplia, que nos llevará de una economía basada en los combustibles fósiles y en el petróleo extranjero, a una que se apoye más en combustibles propios y en energía limpia. Y la única manera para que esta transición sea exitosa es fortaleciendo nuestra economía en el corto y en el largo plazo”.
Adelantándose también a las críticas de las grandes petroleras y de los republicanos, fue claro al expresar que por la seguridad del planeta y la independencia energética de los Estados Unidos, era necesario iniciar cuanto antes esa transición, aclarando que la sola perforación nunca llegaría a suplir las necesidades internas habida cuenta de que Estados Unidos solo tiene el 2% de la reserva mundial de petróleo mientras gasta más del 20% de esa misma reserva. . “Por el bienestar de nuestro planeta y nuestra independencia energética, tenemos que empezar esa transición hacia la energía limpia ahora mismo…” Se refería, sin lugar a dudas, al proyecto de ley de energía próximo a discutirse, y que con seguridad no contará con el voto republicano.
Pero las críticas no se hicieron esperar y provinieron de todos lados, desde quienes lo apoyaron en la campaña y lo siguen o no apoyando, hasta sus más fieros opositores. Para los primeros, el presidente se parece cada vez más al presidente Bush: no ha cerrado Guantánamo, no consiguió seguro universal para todos, no ha detenido el desempleo, y no ha mejorado la economía. Para los segundos, es radical, “socialista”, y un fanático defensor de la expansión del gobierno, lo que aumenta el ya crecido déficit. Lo curioso es el corto-plazismo de ambos puntos de vista.
Pero el presidente defiende la medida con poderosos argumentos. Afirma que desde China hasta Alemania reconocen que la economía global será liderada por quien fundamente su economía en la energía limpia. Y avanzar en materia de energía limpia es también avanzar en materia de seguridad nacional, como lo han expresado los militares en diferentes oportunidades. Añade que además de eso, y con la ayuda de otras medidas tomadas por su administración, las futuras directrices mejoraran la economía interna.
El debate sobre la perforación en las costas o cerca de ellas lleva muchos años. Los republicanos, generalmente asociados a la industria del petróleo, la defienden a capa y espada, tanto que su principal slogans en la pasada campaña era “Drill, baby, drill![1]”. Y aunque gran parte de los demócratas están en desacuerdo con la idea de tales perforaciones, lo cierto es que el presidente durante la campaña fue claro en decir que esa era una de las opciones, aunque no la única ni la más importante. Es más, en su balance después del primer año de gobierno, dejó entrever la posibilidad de autorizar dichas perforaciones en un futuro muy cercano.
El momento llegó ahora, cuando estas frescas sus más recientes victorias: la aprobación de la Ley de Salud y el acuerdo para la reducción del arsenal nuclear que se firmará en pocos días con Rusia. Y aunque muchos creen que su objetivo es comprometer el voto de los republicanos en la aprobación de la nueva reforma de energía, cuya discusión posiblemente se iniciará después del receso de Semana Santa, unos pocos creemos que es una simple muestra de su pragmatismo, de su asombrosa capacidad política, y del lugar que quiere tener en la historia. El sabe que ninguna de sus propuestas tendrá el apoyo republicano, cuya agenda está claramente enfocada en impedir su éxito como presidente. Pero también sabe que tiene que seguir en su intento de involucrarlos, de convocarlos, de incluir sus ideas. Hacer lo contrario profundizaría la ya ayuda división del país y lo pondría en la historia como el autor de semejante división. Algo que un líder pragmático como él no puede permitirse.
Aparte de esto, esta arriesgada jugada permite algo más importante aún: ganar tiempo, elemento indispensable para que los numerosos programas que está tratando de implementar empiecen a funcionar. Resultados que decidirán las próximas elecciones.
[1] Michael Steele, Jefe del Comité Nacional Republicano, usó la frase “Drill, baby, drill” durante su discurso en la Convención Nacional Republicana en septiembre del 2008, hablando acerca de la necesidad que tenían los Estados Unidos de autorizar la perforación en sus costas. A partir de entonces, fue el mantra de las manifestaciones y concentraciones de Sara Palin y de los republicanos. Significa “Perfora, querido, perfora”.
This morning, I gathered with members of Congress, my administration, and hardworking volunteers from every part of the country to sign comprehensive health care reform into law. Thanks to the immeasurable efforts of so many, the dream of reform is now a reality.
Elsa:
Me dirijo a usted en un gran día para América.
Esta mañana, me reuní con miembros del Congreso, de mi administración y con los esforzados voluntarios de cada rincón del país para convertir en ley, a través de mi firma, la amplia reforma al sistema de salud. Gracias al infinito esfuerzo de muchos, el sueño de una reforma es ahora una realidad.
The bill I just signed puts Americans in charge of our own health care by enacting three key changes:
It establishes the toughest patient protections in history.
It guarantees all Americans affordable health insurance options, extending coverage to 32 million who are currently uninsured.
And it reduces the cost of care — cutting over 1 trillion dollars from the federal deficit over the next two decades.
La ley que acabo de firmar pone a los americanos a cargo de su propio cuidado de salud, implementando tres cambios claves:
Establece la más estricta protección de los derechos de los pacientes en la historia.
Garantiza a todos los americanos opciones para seguros de salud asequibles, y amplia la cobertura a 32 millones que actualmente están sin seguro.
Y reduce el costo del cuidado de salud, disminuyendo en cerca de un trillón de dólares el déficit federal en las próximas dos décadas.
To ensure a successful, stable transition, many of these changes will phase into full effect over the next several years.
But for millions of Americans, many of the benefits of reform will begin this year — some even taking effect this afternoon. Here are just a few examples:
Para asegurar una transición estable exitosa hacia estos cambios, lo haremos paulatinamente, hasta que la ley completa este en vigencia en los próximos años.
Pero para millones de estadounidenses, muchos de los beneficios de la reforma empezaran este ano, incluso algunos de ellos empezaran a regir esta misma tarde. Estos son algunos ejemplos:
Small businesses will receive significant tax cuts, this year, to help them afford health coverage for all their employees.
Los pequeños negocios recibirán importantes disminuciones de impuestos, este ano, para ayudarles a pagar la cobertura de salud para todos sus empleados.
Seniors will receive a rebate to reduce drug costs not yet covered under Medicare.
Los ancianos recibirán un descuento para reducir el costo de sus medicinas en la parte que no cubre el Medicare.
Young people will be allowed coverage under their parents’ plan until the age of 26.
La gente joven podrá continuar afiliada al programa de salud de sus padres hasta la edad de los 26 anos.
Early retirees will receive help to reduce premium costs.
Quienes se jubilen temprano, recibirán ayuda para disminuir los costos de las primas -co-pagos actuales.
Children will be protected against discrimination on the basis of medical history.
Los niños estarán protegidos en contra de la discriminación basada en su historia médica.
Uninsured Americans with pre-existing conditions can join a special high-risk pool to get the coverage they need, starting in just 90 days.
Los estadounidenses no asegurados y con condiciones pre-existentes, podrán unirse a seguros colectivos especiales de alto riesgo para conseguir la cobertura necesaria, empezando en 90 días.
Insured Americans will be protected from seeing their insurance revoked when they get sick, or facing restrictive annual limits on the care they receive.
Los estadounidenses asegurados estarán protegidos contra la revocatoria de sus seguros cuando se enferman, o las restricciones que ponen límite anual al cuidado de salud que reciben.
All Americans will benefit from significant new investments to train primary care doctors, nurses, and public health professionals, and the creation of state-level consumer assistance programs to help all patients understand and defend our new rights.
Todos los estadounidenses sebeneficiaran enormemente con las nuevas inversiones para entrenar a los médicos, enfermeras y personal de salud, y la creación de programas oficiales de asistencia a los consumidores para ayudar a todos los pacientes a entender y a defender sus nuevos derechos.
As I’ve said many times, and as I know to be true, this astounding victory could not have been achieved without your tireless efforts.
So as we celebrate this great day, I want to invite you to add your name where it belongs: alongside mine as a co-signer of this historic legislation. Organizing for America will record the names of co-signers as a permanent commemoration of those who came together to make this moment possible — all of you who refused to give up until the dream of many generations for affordable, quality care for all Americans was finally fulfilled.
Como lo he dicho muchas veces, y como se que es cierto, esta asombrosa victoria no podría haberse logrado sin su incansable esfuerzo.
Así que mientras celebramos este gran dia, quiero invitarla a agregar su nombre donde pertenece: al lado del mio como co-signataria de esta histórica ley. Organizando por América grabara los nombres de los co-firmantes como un tributo permanente a quienes se reunieron para hacer posible este momento —todos ustedes, quienes se negaron a renunciar hasta que el sueno de muchas generaciones por un cuidado de salud asequible y de calidad finalmente se cumpliera.
So, if you haven’t yet, please add your name as a proud health care reform co-signer today: