Archive for the ‘Libertad de expresión’ Category

OWS: de millonario a homeless Parte 1

Tuesday, October 4th, 2011

Me llamó la atención su figura, no tanto por su físico, sino por su postura: la Baddha Konasana o ángulo cerrado del yoga. Estaba absorto, pintando un cartel en la Plaza Libertad. Después de 10 minutos me acerqué y le pregunté su nombre. “Toda mi historia está ahí, léala”, contestó con voz áspera. “La letra es muy pequeña”, repliqué mientras me agachaba a leer. “David, mi nombre es David”, gritó para imponerse al ruido.

Muchas personas acuden a la Plaza a colaborar

Los materiales provienen de donaciones que llegan desde diferentes partes del país

En voz alta, en español, empecé: “ David Everitt-Carlson ha trabajado en la industria de las comunicaciones por 30 años, se graduó en Comunicaciones Corporativas en la Universidad del Sur de Illinois. Saltó a la palestra pública en los 80s, cuando fue presentado en el programa Directores de Arte de Nueva York y a partir de ahí empezó una carrera que llenó de innovaciones y premios a las compañías para las cuales trabajó: The Richards Group, Dallas, la agencia privada más grande de Estados Unidos en su época, Bozell & Jacobs, Dallas, cuenta de American Airlines, Earle Palmer Brown, Washington DC, Marriot. Su trabajo para American Airlines contribuyó a que su agencia ganara 4 premios Clio, seguidos por otros 4 más al año siguiente por su trabajo para Marriot y uno personal, para un total de 9 premios Clio en dos años. Se trasladó a Chicago para trabajar con la agencia de Leo Burnett, ascendió a Director Creativo en 1992, se fue a Corea con Burnett en 1995 con un ascenso más: Director Ejecutivo Creativo a la cargo de un grupo que conquistó muchos triunfos y premios en las campañas de Nintendo…”

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“Complicado y escrito en tercera persona”, pienso estrujando mis neuronas para recordar quién era Leo Burnett. Suspendo la lectura. Tomo una foto del escrito. Guardo mi Sony DSC-W220. Le cuento quien soy. Le digo que escribo para mi blog y para el portal SoyPeriodista.com, y aunque me dicen que lo hago bien ni recibo “a single penny” ni tengo muchos fanáticos. Levanta la cabeza por primera vez y en un impecable inglés me pregunta de dónde soy. “De aquí”…“…pero mi país es Colombia y escribo en español”. Sonríe también por vez primera y me pregunta cómo andan las cosas en mi patria. Luego de mi enredada respuesta me dice que aprender un idioma es muy difícil y que lo hago bien. Que el habla tres, que era muy rico, un millonario muy famoso, que perdió todo y que ahora vive en un “shelter” porque es “homeless”, palabras que recalcó.

De ninguna manera lucía ni olía como los homeless que yo conocía

Lo miro. Inspecciono su ropa. Me detengo en su reloj de buena factura. Me esfuerzo, tratando de sentir el olor a orina que caracteriza a los homeless de Nueva York. Le pregunto si duerme en Plaza Libertad. “No, vengo ocasionalmente en las tardes porque en la mañana estoy escribiendo o dibujando y tampoco consigo un puto peso, por eso vivo de la caridad del gobierno pero ahora recortaron los fondos y vengo a ver si promociono mi trabajo, si consigo algo”.

“Me vió cara de pendeja”, me dije a mí misma. Siguió pintando su letrero: “The Medium is our Mes Age”, que me esforzaba por entender. “Medium, Medium, me suena a espíritus y mensaje es ‘message’, con doble ss. Por delicadeza pregunté por ‘medium’: “los medios de comunicación, los que controlan todo”, y agregó algo que no entendí. Me dijo que se sentía muy bien en la Plaza Libertad, que vendría más a menudo, que no le gustaba la policía, que OWS era la maravilla que hace mucho estaba esperando, que la economía era una mierda, que no era de izquierda, que solo quería un trabajo decente. Sin aprobar ni desaprobar lo alentaba a continuar y finalmente le pedí permiso para unas fotos.

No estaba segura si la 'S' que faltaba era a propósito

Me extendí en el suelo para captarlo mejor y me miró complacido. “Mándeme una, por favor”, dijo mientras escribía su correo, y yo me reventaba la cabeza tratando de entender el mensaje que tanto pulía.

Me extendí sobre el piso para captarlo mejor. Sonrio.

Permanecí en la plaza hasta las 8:30 y antes de irme lo vi de nuevo, en la misma posición y con su letrero casi listo: “Soy perfeccionista”, se disculpó con su sonrisa amplia, de niño grande. Lo olvidé hasta hoy, cuando revise las fotos y los videos. Lo busqué en la red y encontré que dejó la agencia de Burnett en Corea del Sur en 1997, para montar la suya allí mismo, 100% capital extranjero, y tan buena que en franca lid y compitiendo con dos grandes multinaciones de publicidad, se ganó la cuenta de la Compañía Británica de Tabaco. Todo iba viento en popa hasta que pasó el 9/11 y George W. Bush declaró que Iraq, Irán y Corea del Norte eran “Los ejes del mal”. Ni el pueblo Americano ni las corporaciones que le habían entregado sus cuentas entendieron que la referencia era a Corea del Norte, no a la del Sur donde él llevaba tantos años trabajando y donde tenía su sede. Ninguno volvió a pagarle ni a contratarlo.

Eran las 7:50. El todavía pulía y yo no entendía

Resistió, pero finalmente su compañía se quebró. Se fue para Vietnam en el 2005, trabajó para grandes compañías y universidades dando conferencias y como consultor en comunicaciones. Su blog, The Wild Wild East Dailies, se convirtió en el número 1 de los escritos en inglés en Vietnam, de acuerdo con Technorati.com. Su libro, “Wild Wild East”, -“Salvaje, salvaje este” – es su memoria sobre su vida en Asia y el comienzo de la historia que lo trajo de regreso a Nueva York. Pero además de memoria “es un diario de viaje, con partes históricas y partes que son una guía para los activistas sociales”, dice el mismo David.

Necesité leer su historia y algunos de sus escritos varias veces para entender el profundo significado de “The Medium is our Mes Age” y porque falta una S. Espero que usted también lo entienda.

Despues de tres días pensando y leyendo sobre él, comprendí que quería decir

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Homeless: persona que no tiene un hogar. En una sola palabra: desamparado.

Shelter: refugio que ofrece la ciudad para alguien que necesita protección.

Premios Clio: uno de los más famosos premios a lapublicidad internacional.

Leo Burnett: 21 octubre 1891 –  7 junio 1971. Creador de la agencia Leo Burnett, el nombre tras ‘el hombre Marlboro’, ‘Lo mejor cada mañana’ (Kellogg’s) y “Usted está en buenas manos”, de All State, y otras. Un gigante de la publicidad.

Las razones para ocupar Wall Street

Monday, September 19th, 2011

El sábado esperaban 20 mil personas al frente de Wall Street, el corazón del Distrito Financiero en el Bajo Manhattan, para marchar en contra de la avaricia de las corporaciones. Llegaron 2 mil. Muchos más que los 200 que marcharon a lo largo de la Avenida Roosevelt, donde vive el mayor número de indocumentados y de hispanos, pidiendo una reforma migratoria.

Los primeros dicen estar inspirados en la Primavera Árabe, y en el movimiento M15 de Madrid. Los segundos, en la esperanza de salir de las sombras y de tener un nombre legal para que sus aportes al Seguro Social les sean reconocidos cuando llegue la hora del retiro o de una incapacidad.

Los primeros trajeron a mi memoria a los “Freedom Riders”, esos 450 hombres y mujeres, jóvenes y viejos, blancos y afros, del Norte y del Sur que en la primavera y el verano de 1961, hace exactamente 50 años, se congregaron en Washington DC para iniciar un viaje a través de los estados del sur, desafiando las leyes discriminatorias y dispuestos a ofrendar sus vidas y su libertad para convertir en realidad el mandato constitucional de ‘igualdad y justicia para todos’. Muchos fueron golpeados de manera brutal, fieles a las instrucciones de no ejercer la violencia ni aún en defensa propia. Muchos pasaron días y meses en la prisión. En septiembre, ante el temor que causó en el gobierno el aumento de los manifestantes, el presidente Kennedy, a través de su hermano Robert, Fiscal General, expidió las órdenes y las nuevas políticas que permitirían a blancos y a afros hacer viajes interestatales sin segregación, sentándose donde quisieran y terminando la odiosa práctica de sillas señaladas para blancos y para afros. De la misma manera, en las terminales todos serían atendidos en una misma fila, no habría ni fuentes de agua, ni servicios sanitarios, ni salas de espera, ni cafeterías o restaurantes con asientos separados por el color de su piel.

Al igual que los “Freedom Riders”, los de “Occupy Wall Street” no son meros espontáneos. Meses de preparación, de instrucciones concretas, de informaciónn sobre la no violencia, de consecución de una red de apoyo y de la logística necesaria para permanecer dos meses en Wall Street precedieron la marcha de este sábado.

En la noche, acamparon sin carpas en la Plaza Zuccotti, antes Plaza Libertad, en el Distrito Financiero, a dos cuadras de Wall Street, y a cuatro del toro que simboliza la pujanza y fuerza del sistema financiero. Allí permanecieron todo el día, organizando la protesta para la semana de trabajo que se inició hoy, y que coincide con la Asamblea de las Naciones Unidas. En Nueva York se requiere permiso especial para armar carpas en parques públicos o semipúblicos.

Por su parte, la policía anunció que continuará protegiendo a los manifestantes, deteniendo a quienes violen de manera ostensible la ley, y evitando que se acerquen a Wall Street o a sus símbolos. En una extraña paradoja, es la policía la que bloquea la entrada a la Bolsa de Valores y al Museo Federal Hall, donde Washington tomó posesión de su cargo como primer presidente del país, elegido por unanimidad y cuando Nueva York fungía como capital de la nación.

Los participantes en “Occupy Wall Street” no estan desanimados ni desorganizados. Lllegaron de varios puntos del país, conocen la ley de Nueva York, saben que no pueden armar carpas, pero tambien que tienen derecho a marchar en fila india por las aceras, para no obstaculizar el paso a los peatones. Estan organizados en comités y se reunen en asamblea dos veces al día. El orden del día de la celebrada ayer, a las 3 de la tarde, incluía, entre otros puntos, el reporte de los grupos de trabajo (Relaciones con la prensa, aspectos legales, seguridad, relaciones con la comunidad, ocupación de Wall Street, diversion, arte y cultura); el análisis del proceso, la ocupación de Wall y/o Liberty Plaza y/o los dos; el futuro inmediato del movimiento; el plan a largo plazo, y las medidas de contingencia.

Ellos explican así las razones de su protesta:

Occupy Wall Street

En su gran mayoría son jóvenes, pero no falta una que otra persona mayor. los manifestantes conducen su asamblea con seguridad, alientan la participación, pero no dejan que los espontáneos se salgan del tema. Sus objetivos son ambiciosos: parar la destrucción ambiental, el ánimo de lucro de los capitalistas y la personalización de las corporaciones.

Como en otras parted del mundo, los vecinos se les han unido con donaciones en dinero y en especie: la mesa está llena de comida y cada cual es libre de tomar lo que quiera. Después de entrevistarlos y hablar con ellos, queda la sensación de que además de la primavera árabe y el verano español, tendremos el otoño americano.

Hoy, su esfuerzo no es muy apreciado. Cómo no lo fue el de los Freedom Riders en su tiempo. Han tenido que pasar muchos aniversarios para que sus historias y sus nombres se hayan unidos a los de los luchadores por los derechos civiles. En el futuro, estos jóvenes de hoy serán reconocidos por su contribución a lograr derechos económicos: el derecho a tener un trabajo. Algo que parece lejano en el mundo actual.

Silvio Rodriguez en Nueva york

Wednesday, June 9th, 2010

Para mi amiga Angela María Patiño, que me enseñó a querer a Silvio. Y muchas cosas más…

Cuando seleccionaba mi equipaje para mi nueva vida en Nueva York, Angela me regaló todas las canciones que hasta ese momento se conocían de Silvio, señalándome sus favoritas. Silvio me gustaba, pero nunca al punto de tener todas sus canciones, ni siquiera de saberme algunas. Angela sí, y solía decirme que por nada del mundo me perdiera un concierto de él. Así que cuando se anunció que después de 30 años de ausencia se presentaría en Nueva York, ni corta ni perezosa decidí ir. Lo hice por él, por Cuba, por mí y especialmente por Angela, con quien asocio su música.

Las emociones corrieron por todos lados. Mientras estaba parada en la esquina del teatro con mi cartel llamando a votar por Mockus, de la nada y de manera súbita me ví rodeada por un grupo de personas y numerosos policías. A pesar de aquí se respeta mucho la libertad de expresión, por un momento me cruzó la idea de que me iban a meter a la cárcel por mi cartel. Pero no: era un grupo de simpatizantes de Cuba, repartiendo propaganda y gritando: Cuba si! Embargo no! Fidel, amigo, el pueblo está contigo! En la misma acera y al lado de ellos, había otro grupo gritando lo contrario: Libertad para Cuba! Vivan las Damas de Blanco! Abajo Castro! Los primeros me dijeron que los segundos eran “la gusanera” de Miami, apelativo con el cual se señala a los apositores al regimen castrista. La policía llegó para evitar agresiones entre ambos grupos.

Aunque no estoy de acuerdo ni con el embargo ni con los presos políticos de Cuba, o Estados Unidos o Colombia, salí del círculo de simpatizantes y me ubiqué exactamente en la mitad de ambos grupos, mientras esperaba a Rodri para ingresar por primera vez en mi vida a ese templo de la música que es el Carnegie Hall.

El teatro es muy hermoso, con una acústica maravillosa, pequeño y recogido, con balcones altos que permiten buena vista desde cualquier ubicación. Lleno total, consignas en favor de Cuba, y ovaciones interminables para Silvio, que se paseó por su repertorio de nuevas y antiguas canciones como pez en el agua, acompañado por una joven flautista que algunos dijeron era su esposa, y por su reducido y excelente grupo de dos guitarristas, su baterista y su bajo.

Así empezó:

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Me encanta ir a conciertos y lo hago con alguna frecuencia. Gratis y pagando. De clásicos y de desconocidos. Pero nada se compara con los conciertos latinos, donde nos saltamos las normas de buen comportamiento y nos ponemos de pie en medio de una pieza, aplaudimos y coreamos algunas de las canciones. Se siente uno vivo, atado como nunca a sus raíces. Si, no hay como un concierto latino. Ahí nuestra alegría se muestra tal como es. Nuestras emociones se desbordan. No siempre la buena educación es lo mejor. Muchas veces es bastante aburrida. Imposible contener la pasión que despertaba ese momento tan especial.

Me olvidé de Colombia, de Mockus, de mi pancarta, de todo. Viví para escuchar y cantar. Solo recordé a Angela, hubiera deseado que estuviera aquí. Tambien recordé a Violeta, porque sin cumplir cinco años, conoce y ama la música de Tchaikovsky, con cuyo concierto se inauguró el Carnegie Hall el 5 de mayo de 1891. Ella sueña con bailar ballet, y reconoce el Lago de los Cisnes.

Silvió se veía rejuvenecido y feliz. Cantó sin descanso durante dos horas. Complació al público con algunas canciones y agradeció expresamente la asistencia. Hablo muy poco. Solo para saludar y dedicar una de sus canciones a un miembro de los “cinco de Cuba”, de cumpleaños el día del concierto. Explicó que en Cuba estos cinco eran llamados “héroes”. Aquí son solo prisioneros. Prisioneros políticos para algunos.

Salimos de prisa, en medio de una ovación que estoy segura terminó con otra canción. Rodri no quería que a la salida todos vieran mi cartel mockusiano y yo no estaba dispuesta a desecharlo. La campaña aún no termina.

El capo y las elecciones

Wednesday, May 26th, 2010

En el debate presidencial de ayer, el profesor Mockus mencionó la cultura de la violencia que por décadas ha estado presente en Colombia, y se refirió al papel de telenovelas como “El Capo”-que en lo adelante solo me merece minúsculas-, como vehículo transmisor de la misma. El Dr. Casas se mostró tan sorprendido, que preguntó: ¿“Telenovelas como el capo no estan sirviendo?”, haciendo alusión a la discusión que se ha tenido en la Wradio, donde tanto él como Julio Sánchez Cristo han resaltado lo bien hecha de la serie, y han preguntado si de verdad ayuda a entender el problema del narcotráfico. Mockus replicó que vio los últimos capítulos y se sintió desilusionado.

Yo lo estuve desde el primero. Nunca he creído que los derechos que nos niegan deban obtenerse matando a quienes lo hacen.

Es cierto que tenemos una larga historia de violencia, de narcotráfico, de corrupción. Pero también lo es que los medios de difusión masiva la difunden y apoyan pensando solo en el rating, en hacer dinero. Y para ello no importa el contenido de la serie, solo importa que esté bien hecha, que sea exportable. Y en Colombia, con ese gran talento que tenemos, se están haciendo buenas series, si de producción, actuación, y dirección se trata.

Pero el fondo es tanto o más importante. Si nos dedicamos a aplaudir las nuevas series por la forma, sin darnos cuenta de cómo el fondo está afectando nuestra imagen e influenciando nuestra sociedad, estamos borrando con el codo lo que hicimos con la mano, con un alto costo y un grandísimo esfuerzo. En nuestra cultura de “Todo se vale” los canales hacen concursos, rifas de quinientos mil y de un millón de pesos para incrementar el rating y mantener una audiencia cautiva a las series mafiosas. Como resultado, miles de personas, especialmente jóvenes de Colombia y de la comunidad latina en Estados Unidos, admiran al capo, a Rosario Tijeras, a las pre-pago, y desean ser como ellos. Lo dicen abiertamente a través de Facebook y otras redes sociales. Ven el programa con sus hijos menores sin ninguna restricción. Otros no tan jóvenes, declaran que el capo es su serie o película favorita. Y no son personas ignorantes, no. Algunas son mis amigas o familiares, todas con carreras universitarias y extensa formación social. Personas privilegiadas de la sociedad, no marginadas, que admiran a estos criminales, no a los actores por su trabajo en la serie. Creen, y así me lo han dicho, que estos personajes encarnan la lucha contra un estado que excluye, que niega oportunidades. Y a diario veo como ese lenguaje mafioso está más y más extendido.

Es bien extraño que miles y miles de colombianos se expresen en contra de Piedad Córdoba aduciendo que “hace campañas en contra de Colombia”, cuando habla de los paramilitares, masacres, desplazamientos, falsos positivos y todas las cosas horrendas que han hecho nuestros gobiernos desde hace dos siglos.

Pero guardan silencio y aplauden ésta y otras  telenovelas similares que, faltando a la verdad, nos pone a los colombianos como partícipes, patrocinadores e impulsores de toda clase de crímenes, dispuestos a todo con tal de conseguir dinero, convenciéndonos que el dinero “rápido” y “fácil” es la única opción para progresar, y que con un par de tetas alcanzamos mayor reconocimiento. “El estado es corrupto y eso justifica que lo compremos”. “El estado me negó atención medica para mi hijo, y eso justifica que mate para robar”. No se contemplan las opciones legales que a pesar de ser difíciles, seguimos muchos miles de colombianos. No se hacen series sobre los millones de madres y padres solteros, cabezas de familia, que además de trabajar y de levantar a sus hijos, van a la universidad en busca de un titulo que les permita obtener el anhelado reconocimiento.

Dirán que la moraleja de esas telenovelas mafiosas nos lleva a concluir que el crimen no paga. Pero se olvidan de que para llegar a esa conclusión deben pasar 80 o 100 capítulos durante los cuales hay que cometer toda clase de delitos y escuchar a los protagonistas decir una y otra vez que no tienen otra opción. Me pregunto, que permanece más en la mente de las personas, si estas actuaciones y frases repetidas hasta el cansancio o las fatales consecuencias que sufren los criminales, y que se relatan en los 4 o 5 últimos capítulos.

En Colombia, a diferencia de la televisión hispana en Estados Unidos, siempre se han mostrado las series más famosas de aquí. Ahora aquí las series más famosas, en especial las de Fox, que se alió con RCN para producir el capo, también se basan en que “todo se vale”: en nombre de la seguridad nacional, Jack Bauer tortura y mata a sangre fría, buscando información para evitar actos terroristas. O Gregory House maltrata a los pacientes para encontrar la enfermedad.

Las telenovelas y las series son importantes vehículos de cambio y transformación cultural.

Hecho de menos series como “La familia Ingals”, o los Waltons, que centrándose en la vida familiar, en las lucha que familias de escasos recursos y muchos sueños debían enfrentar para salir adelante, divertían, entretenían y enseñaban. Sí, esas series ganaron amplias audiencias y numerosos reconocimientos. Y a muchas familias nos ayudaron a educar en los verdaderos valores, en esos que ahora estamos perdiendo, y que de no hacer nada serán letra muerta o inexistente para las futuras generaciones.

Ese tipo de historias son las que anhelo volver a ver en la pantalla. Con libretos modernos, con redes sociales, pero enseñando que vale la pena luchar, soñar, trabajar duro para conseguir lo que se desea. Y como bien dice Mockus, tenemos talento de sobra para hacerlo. Solo falta ese cambio de dirección, ese mirarnos a nosotros mismos y conocer para donde vamos.

Eso es lo que sueño para Colombia. Espero que el profesor Mockus si haga algo al respecto.

 

Espionaje moderno

Friday, May 14th, 2010

Cuando navego por Facebook siento el mismo dolor de estomago que me producen los artículos sobre la violencia en mi país. Antes de vincularme, tenía la idea de que era una especie de “Gran Hermano”, tal y como Orwell lo describió en 1984. Ahora, con solo tres días de afiliada y muchas horas navegando, me doy cuenta que la realidad supera esta y toda otra fantasía al respecto. Antes, me parecía que era solo una intromisión en las vidas privadas. Ahora sé que es una muy efectiva forma de espiar y de permitir que nos espíen. Gratis. Con pleno consentimiento y conocimiento. Sin castigo. Sin derecho a recompensa.

Como seres sociales, tenemos múltiples relaciones. Como humanos, pensamientos, opiniones, intereses, deseos. Cada día tenemos más experiencia, mejor capacidad para decidir y juzgar, mayor información para opinar. Y nuestras opiniones, valores, relaciones, van cambiando. Y la red tejida alrededor del duro proceso de crecer nos protegía. Con las redes sociales estamos renunciando a esa protección. Estamos totalmente desnudos e indefensos ante el mundo.

Algunas personas usan las redes de una manera más sabia, seguramente porque tienen mayor experiencia e información. La usan en su beneficio, para publicitar su trabajo y hacer conexiones que les ayuden a ampliar su base. Pero, lamentablemente, no la mayoría.

El crecimiento de Facebook es impresionante:


400 millones de personas registradas.

200 millones, la mitad, nos conectamos a diario, según la compañía.

500 billones de minutos por mes, gastamos los usuarios en el sitio.

600 mil usuarios nuevos cada día.

700 millones de fotos y 4 millones de videos son subidos cada mes.

13 millones de usuarios actualizan su status cada día.

Y esa mayoría creciente de usuarios son jóvenes, que dicen sin ambages lo que sienten y lo que piensan, que exponen ante el mundo su ingenuidad,  o falta de valores, o confusión. No sé qué nombre pueda darse a los 569,442 seguidores que ayer, a las 4:30 de la tarde, tenía esa parodia de lo peor de Colombia llamada “El Capo”. Para no citar sino uno, de los miles de ejemplos que pude ver a través de los amigos de los amigos de los amigos de algunos de mis amigos y familiares. Una mirada a este gráfico del NYTimes nos da la idea de las miles de interconexiones que se hacen a nuestras espaldas, solo porque aceptamos una simple aplicación en cuya letra menuda, generalmente en ingles, autorizábamos el uso indiscriminado de la imagen y/o comentario.

Menos mal que he madurado lo suficiente para no compartir demasiadas estupideces, de esas que comúnmente todos cometemos. Y que inicié mi página con mi propia configuración, asegurándome de hacer listas de “muy familiares”, “otros familiares”, “amigos” y “trabajo”, y bloqueando la opción predeterminada de compartir con los amigos de los amigos de mis amigos. Una inversión de tiempo que, sin duda, me evitará muchos problemas

No voy a renunciar Facebook, a menos que se cree otra red más segura y privada. Como la que están tratando de crear cuatro jóvenes neoyorkinos a través de su proyecto Diáspora.

Pero si la usaré en mi favor, no en mi contra.

La libertad de Expresión en Estados Unidos

Monday, January 26th, 2009
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El y muchos más quieren que el expresidente sea procesado. Motivos no faltan, y graves

La primera enmienda a la Constitución Americana, incluida en 1789 en la Carta de Derechos, en inglés “Bill of Rights”,  y aprobada en 1791 por las tres cuartas partes de los Estados de la Unión, protegió ampliamente la libertad de expresión, pilar de toda democracia, al promover que sobre todos los asuntos de interés para la nación se tuviera un diálogo abierto y un debate público. Desde esa lejana época se entendió que el flujo pacífico de las ideas facilita el cambio y hace avanzar el conocimiento. Pero además, la misma Enmienda prohibió al Congreso expedir leyes que establecieran una religión oficial o que prohibieran la libertad de adoptar la religión que cada uno quisiera, o el derecho a no tener ninguna. Como si esto fuera poco, también le prohibió restringir los derechos de los ciudadanos para decir lo que cada uno quiere o para publicar lo que uno piensa, así esté en contra del punto de vista del gobierno. Derechos garantizados con la protección a toda reunión o manifestación o protesta pacífica, y el derecho a presentar peticiones al gobierno para corregir leyes o decisiones injustas.

A todo el frente de la Casa Blanca

A todo el frente de la Casa Blanca

Naturalmente no es una libertad absoluta y si se usa para amenazar a alguien, para difamar o crear terror, la ley prevé consecuencias graves para el infractor, desde una demanda por daños civiles hasta un proceso penal. De 1791 hasta hoy el derecho se ha mantenido y fortalecido, no siempre de manera fácil. Ha costado luchas, lágrimas, encarcelamientos injustos y muertes. Algunos presidentes y algunos congresos lo han restringido y hasta tratado de anular. Pero sigue vivo. Y soñamos que lo esté más ahora.

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En el Museo Americano de Retratos y Afiches de los presidentes

Esta libertad se ejerce de manera respetuosa, sin ofensas, teniendo presente que los demás también tienen el derecho y la libertad de tener una opinión diferente a la nuestra. Por eso usted encuentra en un lado de la acera a las personas que están en contra del aborto y en el otro, a todo el frente, las que están a favor. Es igual en todos los asuntos importantes como la guerra, la salud, la economía. La policía se sitúa entre los dos bandos con una mirada vigilante y dispuesta a impedir excesos, pero no limita la participación de ninguno ni tacha las consignas, ni decomisa los carteles. Permanecen en silencio, sin hacerse a favor ni en contra de nadie, asi compartan o rechacen su opinión. Simulan ser neutrales, porque es imposible que lo sean.

He participado en muchas marchas de indocumentados pidiendo su legalización y oponiéndome a esa ola de desmemoriados que no recuerdan que ellos son también inmigrantes o hijos de inmigrantes, que olvidaron que sus padres o ellos mismos fueron desplazados de sus países por las hambrunas o las guerras o las persecuciones.

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En el mismo Museo, con los actores que representaban la vida de Lincoln. Aqui con su esposa Mary

En la única en que he visto una agresión a quienes piensan diferente, fue en la marcha de los colombianos en contra del secuestro, en febrero del 2008, en la Plazoleta de las Naciones Unidas, Nueva York. Los partidiarios del gobierno de Uribe atacaron, insultaron y amenazaron a alguien porque portaba una pancarta pidiendo que se les exigiera a los paras liberar a los secuestrados. Si la policía no interviene para proteger al ciudadano, la multitud lo hubiera linchado.

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Ella portaba su propio pedazo de historia

Esta libertad de expresión es muy importante, apreciada y valorada en los periódicos on-line y en los blogs. Casi a diario leo el New York Times y algunos de sus blogs y me sorprende que las opiniones en contra de lo que escriben los columnistas se sustenten en ideas diferentes, no en insultos ni en gritos con mayúscula. En cambio, cuando leo la prensa o las revistas colombianas, y veo la participación del público, quedo horrorizada por la falta de argumentos y abrumada por la cantidad de insultos.

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Al día siguiente, Enero 20/09, vi este mismo mensaje impreso en carteles que algunos portaban

Todo esto para decir que no era la única que andaba campante, el día de la posesión de Obama, con mi cartel de protesta, moviéndome libremente en una ciudad con dos millones de turistas y más de 30 mil agentes de seguridad. Otros hacían lo mismo, a través de la ciudad y al frente de la Casa Blanca. Ojalá algún día Colombia muestre el mismo respeto. Ese día iniciaremos nuestro camino a la democracia.

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Me inspiró la pareja de Ohio, que ví al Frente de la Casa Blanca el 18/01/09, día del concierto. Y lo hice!

Lo que quería decir…

Friday, January 23rd, 2009

Si, aunque no lo crean, soy yo, algo disfrazada para soportar las bajas temperaturas, en Washington, la capital del país, el día de la posesión del Presidente Obama, mostrando al público mi opinión sobre él, y mandando al diablo al Presidente Bush, que es donde merece estar. Recorrí muchas cuadras con mi letrero, desde Chinatown hasta Pennsylvania Avenue y todos los alrededores. Muchas personas me tomaron fotos y la mayoría me decian:

Great!   That’s for sure! I cannot agree more!

Más de 30 mil agentes cuidaban de la seguridad. Nadie me molestó. Es maravilloso sentir cómo se respeta tu libertad de expresión.

Bienvenida y despedida