La sociedad norteamericana respeta y guarda su historia. Día a día aparecen proyectos patrocinados por las organizaciones sin ánimo de lucro, ciudadanos interesados, iglesias, universidades, bibliotecas y entidades gubernamentales a todo nivel, formados para trabajar con el interés de recolectar diversos aspectos del transcurrir de la metrópoli y preservar la memoria.
Hay miles de monumentos y de placas conmemorativas, y el 11 de septiembre se representa en todas partes y de muchas maneras.
Uno de ellos lucha por un espacio y una financiación definitivos. Se trata del Tributo de Luz, dos torres de luz verticales y paralelas formadas por ochenta y ocho reflectores de neón, de 7.000 cada uno, colocados en dos cuadrados de 48 pies que hacen eco de la forma y orientación de las Torres Gemelas. Las luces producen un efecto especial: dentro de ellas se ven luces ascendentes más pequeñas, que la imaginería popular asimila a las almas de las víctimas en su viaje al cielo.
Se proyectó por primera vez y durante 30 días el 11 de marzo de 2002, seis meses después de los ataques, con la idea de llenar el vacío que la ausencia de las torres dejó en la memoria, la visión y el corazón de los neoyorkinos.
Desde entonces se presenta solo una noche, cada 11 de septiembre. Es rayo de luz más fuerte que se haya proyecto desde la tierra hacia el cielo, rompe la noche con 4 km de luz verticales y paralelos, visible dentro de un radio de 70 Km. En las noches claras, puede verse desde cualquiera de los 5 condados de Nueva York, desde Nueva Jersey, y algunos vecindarios de Long Island.
La primera proyección fue auspiciada por la Corporación para el Desarrollo de Manhattan, con la ayuda de ConEdison. A partir de ahí, ha sido la Sociedad Municipal de Arte de Nueva York la que se encarga de la proyección, y busca cerrar negociaciones para garantizar un sitio permanente y una proyección anual.

De lejos el efecto no se nota. Pero de cerca, da la idea de palomas blancs flotando entre la luz. La imaginación popular dice que son las almas de las víctimas.
En el 2002 y el 2003, el Tributo de Luz se proyectó desde la torre de Goldman Sacks, en construcción, al pie de la zona cero. En el 2004 se empezó a proyectar desde el techo del garaje Battery, de propiedad de la Autoridad Metropolitana de Transporte, a seis cuadras de la Segunda Zona Cero, y donde no podrá continuar por que el sitio hace parte de un plan de renovación urbana del Bajo Manhattan, y será demolido.
Los familiares de las victimas desean que continúe, y la Sociedad de Municipal de Arte está apelando al público. Requieren fondos, no solo para comprar un sitio que garantice la permanencia del Tributo de Luz, sino para financiar la instalación.
Nueva York, icono social, cultural y financiero, no puede dejar que este Tributo muera. Para mayor información, y hacer sus donaciones, visite el web site de la Sociedad Municipal de Artes de Nueva York.
Uno de los muchos homenajes a las víctimas de la tragedia.




