High Line es algo más que un parque. Es un oasis flotante en medio de un distrito congestionado y antaño en decadencia, que ahora tiene una segunda oportunidad de florecer. El Parque Elevado atraviesa tres de los barrios más dinámicos de Nueva York: Meatpacking District, West Chelsea, y Hell’s Kitchen/Clinton, por los restaurantes y el programa de cocina. Se construyó sobre la olvidada y deteriorada línea férrea elevada construíada en 1934 para sacar el tren a nivel que ocasionaba demasiados accidentes, tantos, que la Avenida 10, por donde corría, era conocida como la Avenida de la Muerte. Y eso que hombres a caballo patrullaban y con banderas rojas anunciaban el tren que se acercaba. Para esa época, cerca de 250 negocios entre mataderos, empacadoras de carne y mercancía que llegaba por el Hudson, tenían asiento en la zona.
Con la construcción de autopistas y camiones de mayor tonelaje, el tren cayó en desuso y fue abandonado en 1980. En esa época, la vocación industrial había cambiado, y el área pasó a ser el centro de la cultura gay, en su modalidad de BDSM con la apertura de clubes de sexo dominados por la mafia y la policía neoyorquina, centro de venta de drogas ilícitas y de prostitución. Pero en el 85 se extendió el Sida y para controlarlo, la mayoría de esos negocios fueron cerrados. A finales de los 90 empezaron a llegar grandes diseñadores con sus boutiques, restaurantes y clubes de lujo, al tiempo que los propietarios le exigían a la ciudad demoler el tren elevado para expander sus negocios.
La lucha de los residentes
En 1999, algunos residentes liderados por Joshua David y Robert Hammnond, fundaron el grupo “Amigos de High Line”. Lograron que una parte del sector fuera declarada “Distrito Histórico” por su valor como centro de la industria en Nueva York, garantizando conservar la zona y controlando construcciones altas. El alcalde Giuliani estaba de acuerdo con la demolición, pero llegó una nueva administración, con gran visión de negocios: Michael Bloomberg, quien respaldó la resolución del Concejo para reusar la línea ferroviaria. En octubre del 2002, un estudio demostró que los impuestos que generaría el sector si se rehabilitaba pagaban con creces la inversión.
A partir de ahí, artistas, arquitectos, ingenieros, planeadores urbanos, desarrolladores, inversionistas, ciudadanos amigos del parque, ambientalistas, trabajaron codo a codo haciendo concursos para el diseño, exposición de la maqueta, inversión en la zona, instalaciones de arte alusivas al parque, hasta abrir la primera etapa hace dos años, la segunda hace un mes, e iniciar la planeación de la tercera. Todo un cambio para rehabilitar el sector.

Una de las pocas secciones que tiene dos niveles
Y lo han logrado: nuevas atracciones, construcciones, y negocios con el nombre del Parque aparecen cada día. Y aparecerán más. Hace 10 años, nadie lo creyó posible. Michael Bloomberg no se equivocó: la ciudad invirtió 115 millones de dólares, el proyecto generó 8.000 empleos directos en su construcción, y 12 mil más en el área. El alcalde hizo acuerdos para que las nuevas construcciones tengan ventanas hacia el parque y no tapen el sol. El sector es ahora diferente y dinámico, con miles de visitantes al día y con la más baja tasa de delincuencia de la zona. El trabajo adelantado por la administración y el grupo de soñadores que fundaron la Asociación de Amigos del Parque, hoy encargada de administrarlo, es un modelo admirado en todo el mundo. Se calcula que en los próximos años, llegaran inversiones por dos billones, dando nueva vida a otros edificios de apartamentos y a las galerías de arte del sector.

El Parque se extiende bajo el edificio, permitiendo una zona de ventas cubierta
Las ventanas dando al parque o a la calle dan un sentimiento de seguridad. Es parte de una vieja teoría en diseño de edificios, “tener ojos en la calle”. El esfuerzo ha dado resultados: no solo con la escasa criminalidad, sino con el valor de la propiedad y de la renta, que se ha duplicado desde que la primera sección del parque se inauguró, hace dos años. Y subirá aún más, cuando se construya la tercera sección, que quedará muy cerca de la nueva estación del Tren 7, en construcción y dará a la calle 34, ahí, donde terminará el parque.

En el túnel formado con la construcción del Hotel Stanford, en la foto, consta de dos niveles: el primero y más usado por los paseantes, tiene los puestos de venta autorizados, entre ellos el que se observa, de la propia Asociación de Amigos del Parque que se estaciona todos los fines de semana y festivos más concurridos a promocionar la membresía, vender camisetas, postales y otra memorabilia del parque, así como folletos contando la historia, animando a unirse y a contribuír, y a visitar su sitio web. El segundo tiene jardines y las oficinas del personal del parque.

Aquí, el puesto de la Asociación Amigos del Parque, que lo administra.
El parque se hizo pensando en la gente y en el medio ambiente: amplios pasajes para circular, combinados con espacios llenos de naturaleza salvaje y extraordinariamente controlada por un grupo de jardineros especializados, contratados y pagados por la Asociación.

La idea de los diseñaores incluía tener maleza controlada, para no olvidar que la zona estuvo en ruinas y la naturaleza se apoderó de ella.
A todo lo largo del parque hay diferentes tipos de bancas para descansar. Las hay en madera, como estas:

Uno de los varios estilos de bancas para descansar
Pero también en concreto, como la de la foto, ubicada en el lavapies y que parece una continuación de los rieles que forman el camino a recorrer.

El lavapies tiene casi 100 metros, siempre hay agua corriente y fresca para sus pies
Además de las bancas, hay servicios sanitarios, fuentes para tomar agua, espacios rentados para vender arte, pasabocas, refrescos y balcones. Muchos balcones. Las aves también tienen su espacio: esta escultura fue diseñada como su hogar y ya varias especies se han asentado. Son dos esculturas paralelas, esta es una de ellas. Los cuidadores del parque se encargan de poner cuido y agua limpia para las aves.

Incluye nidos, receptáculos para el agua y la comida.
Niños y adultos disfrutan del lavapies en el verano. El agua tiene un sistema especial de recogida y reciclaje.

Nada mejor en un día cálido que esta agua fresca
Además de los balcones para divisar el Rio Hudson en toda su magnitud y el horizonte formado por la ciudades ribereñas de Jersy City y Hoboken, que quedan al frente de la isla de Manhattan, hay un balcón muy especial, que da sobre la Avenida 10, cubierto de vidrio para protección de los niños y adultos, con amplias bancas en madera formando una galería estilo teatro, y que te permite disfrutar de todo lo que pasa en la avenida. Es todo un teatro urbano.

Un grueso vidrio evita accidentes.
Aquí, el teatro urbano-balcón visto desde la Avenida Décima. Está encima de la antes llamada “Avenida de la Muerte”, ahora solo Avenida 10. Allí, en amplias sillas a diferente altura, se percibe minuto a minuto el transcurrir de la ciudad en una de sus arterias más congestionadas.

El balcón, visto desde la calle
Aquí, la calle vista desde el balcón:

A lo largo de la milla de parque, se observa parte de la línea ferrea, como testimonio del pasado.

Muchos trechos dejan ver los antiguos rieles
En algunos casos esta cubierta. En los sectores más amplios, está a la vista y en medio de ella crece el jardín. La estructura fue construida en los años 30, para sacar el tren de carga de la calle. Con la aparición de las tractomulas, cayó en desuso desde finales de los 70. Los años de abandono y la fuerza de la naturaleza la convirtieron en un lugar sombrío y peligroso. Muchos artistas, fotógrafos, diseñadores, ambientalistas, trabajaron en el proyecto que ahora se sostiene con la ayuda de la municipalidad a través del departamento de parques, y con los aportes que hace la sociedad que lo administra.

La Asociación tiene jardineros que velan por el cuidado de las plantas
Ubicación: lado oeste de Manhattan, Avenida 10 con la calle Gansevoort, en el Distrito Histórico de Meatpacking, al pie del Village, donde terminó la marcha del Orgullo Gay, hasta la calle 30, entre las avenidas 10 y 11.

En verde, las dos secciones construidas. En gris, el trayecto que falta.
Un Parque Elevado que combina lo más moderno de la arquitectura paisajistica con el diseño urbano. Es un oasis, que se inauguró en su primera etapa hace dos años y en su segunda hace un mes. Queda pendiente la tercera fase.
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