De lo que me arrepiento

De nada. Por qué es muy fácil, hoy, aquí y ahora, decir que hace 20 años “hubiesemos” reaccionado de diferente manera ante un hecho. Uno es lo que es, más las circunstancias concretas que lo rodean en un momento determinado. Lo que fuimos e hicimos queda ahí, son cicatrices y huellas que no pueden borrarse, así estemos tentados a hacerlo.

Lo que podemos cambiar es nuestro futuro. Cada nuevo día estamos en capacidad de escribir nuevos capítulos. Reflexionar sobre el pasado, no para arrepentirnos o deshacerlos, pero si para aprender de él e iluminar el sendero actual. Lo demás no tiene sentido.